Atención a la sexualidad. Promoción igualdad

Submitted byFJgarrido onMié, 06/22/2022 - 23:55

La sexualidad se desarrolla a lo largo de la vida. Forma parte de los sentimientos y emociones, de los comportamientos, relaciones y el cuerpo. Va más allá de los genitales.

En esta etapa, siguen demostrando interés por el propio cuerpo y por el de los otros como fuente de placer. Intentan mirar cuando una persona está desnuda y exploran los genitales jugando con niños de su misma edad. Se masturban, generalmente en privado.

Tienen mucha curiosidad y ganas de saber y de interpretar. Si perciben que es un tema tabú, preguntan menos pero no por ello disminuye su interés. Se interesan por el contenido sexual que sale en los medios de comunicación.

Hablan sobre los genitales y otras partes del cuerpo que se consideran privadas. Dicen y repiten palabras relacionadas con las partes íntimas y las asocian a risitas, porque han comenzado a aprender que forman parte de un lenguaje “prohibido”.

En la escuela o el parque suelen agruparse por sexos (los niños con los niños, las niñas con las niñas).

Imitan lo que hacen los adultos.

La comunicación en la familia es fundamental. Responded siempre a las preguntas que os hagan. Llamar a las partes del cuerpo por sus nombres (pene, vulva…).

Aprovechad las situaciones cotidianas para hablar de sexualidad. No esperéis a que vuestros hijos o hijas os pregunten para hablar de ello.

No se debe castigar cuando el niño manifiesta curiosidad o ganas de reproducir sensaciones de placer.

afectividad sexualidad

Si vuestro hijo o hija quiere jugar, vestirse o actuar de forma que (socialmente) no corresponda a su sexo, debemos permitirlo sin juzgar.

Si lo hace de forma persistente, preguntarle si es que así se siente mejor, si hay algo que no le guste  en su cuerpo o en cómo le tratamos.

Si nuestro hijo o hija manifiesta no sentirse a gusto con su sexo, escuchadle, demostradle que estaréis a su lado pase lo que pase para apoyarle y protegerle.

Si tenéis dudas consultad con un profesional que os acompañará y dirigirá a los recursos más adecuados.

Si educamos a nuestros hijos e hijas en los valores de la igualdad y el respeto, sin diferenciar si son niños o niñas, facilitaremos el desarrollo de su potencial.