La comunicación familiar es la mejor prevención. Compartir tiempo con vuestros hijos/as. Hacerles saber que les apoyaréis y protegeréis en cualquier situación.
Hablarles sobre sexualidad y cómo se llaman las partes íntimas de ambos sexos para que no sea un tema tabú en casa.
Enseñarles a decir “no”. Nadie debe tocar sus partes íntimas, salvo si es para curarles o limpiarles, y nadie puede pedirles que se toquen si no quieren.
Explicarles que nadie debe mirarles, grabarles o fotografiarles desnudos, semidesnudos o en posturas que les hagan sentir vergüenza.
Nadie puede obligarles a tocar a otra persona o a presenciar escenas que le hagan sentir mal.
Enseñarles a distinguir entre secretos buenos (sorpresa para un regalo) y malos (alguien le obliga a no contar algo que le hace sentir mal). Deben con un adulto de confianza.
Enseñarles los riesgos de las nuevas tecnologías. Establecer programas de control parental. No deben dar datos personales suyos, contactar con extraños, difundir imágenes propias, ni quedar personalmente con nadie para conocerse. Tampoco deben difundir imágenes de contenido sexual de otras personas.
No dudéis del testimonio de vuestro hijo/a. No le culpabilicéis ni juzguéis cuando os esté contando lo que le ha ocurrido.
Si la situación es grave pedir ayuda a un profesional (pediatra, psicólogo, psiquiatra o policía). Guardar las evidencias, mensajes, imágenes, capturas de pantalla…