Es conveniente hablarles con frecuencia, mirándolos directamente a la cara, y con un tono de voz suave y relajado. Utiliza las palabras de forma correcta. También puedes cantarle.

Es importante coger al bebé en brazos a menudo, acariciarlo y transmitirle cariño y sentimientos positivos. Se le puede acariciar, además de con nuestras manos, con objetos de diferentes texturas y temperaturas, para estimular el desarrollo de todos los sentidos.
Se puede aprovechar el momento del baño para darle un masaje relajante.
Portear al bebé hace que se sienta seguro y tranquilo. Pasar mucho tiempo en contacto directo con el bebé mejora el desarrollo afectivo.
Permitir al bebé que explore llevándose partes de su propio cuerpo a la boca. Dejarle libertad de movimientos, evitando envolverlo en mantas o sacos de dormir, y siempre en un entorno seguro y vigilado por un adulto.
Es bueno varias veces al día poner al bebe boca abajo, cuando esté despierto para el desarrollo de los músculos del cuello y la espalda: jugar boca abajo y dormir boca arriba.
Por último, recordar que la lactancia materna es uno de los mejores estímulos que podemos dar a un bebé recién nacido.