Lactancia Artificial

Submitted byFJgarrido onVie, 08/26/2022 - 00:08

Si una madre no puede amamantar o con una información adecuada decide no amamantar a su hijo, los profesionales sanitarios debemos apoyarla y asegurarnos que utiliza los sucedáneos de leche materna de forma segura y correcta.

Los padres tienen un papel principal porque representan un apoyo imprescindible pues sus opiniones y actitudes influyen decisivamente en su pareja y en el estilo de crianza.

Las fórmulas de inicio (suele poner un "1" en el envase) se utilizan desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, y las fórmulas de continuación (leches 2) a partir de los 6 meses.

¿Cómo se prepara el biberón?

Las preparaciones en polvo para lactantes no son estériles. Pueden contener bacterias nocivas capaces de provocar graves enfermedades en los lactantes.

Lo más higiénico es preparar el alimento en cada toma y administrárselo al bebé de inmediato.

Lávese las manos con agua y jabón y séquelas utilizando un paño limpio.

Lave concienzudamente con agua caliente y jabón todos los utensilios que vaya a utilizar. Use un cepillo limpio especial para biberones y tetinas para frotar y eliminar todos los restos.

Los utensilios una vez limpios pueden esterilizarse:

- En caliente: hervir en agua 10-15 minutos el biberón y durante 5 minutos la tetina.

- En frío: sumergir el biberón y la tetina en un recipiente con agua y una sustancia química para esterilizar que puede comprarse en farmacias.

Si extrae los biberones del esterilizador antes de utilizarlos, siempre debe ensamblarlos por completo, para impedir que el interior de la botella y el interior y el exterior de la tetina vuelvan a contaminarse.

Lea las instrucciones que figuran en el envase del sucedáneo en polvo para saber qué cantidad de agua y de polvo necesita.

Hierva agua potable limpia, tanto agua del grifo (también llamada agua de consumo público) como agua mineral natural embotellada, durante un minuto.

Vierta con cuidado para no quemarse la cantidad apropiada de agua hervida en un biberón limpio y esterilizado. El agua no estará a menos de 70ºC, de modo que no la deje enfriar durante más de 30 minutos después de hervirla. Si la temperatura del agua es inferior a 70 ºC no se inactiva la bacteria Cronobacter spp. y hay riesgo de que en la mezcla ya reconstituida las bacterias se multipliquen.

Añada después el número de cacitos de leche en polvo necesarios y enrasados: por cada 30 ml o cc de agua (una onza), un cacito en polvo. Use la cuchara incluida en el envase. 

Cierre el biberón y agítelo enérgicamente. Los biberones serán de 60, 90, 120 ml, etc. Aunque al añadir el polvo subirá un poco la cantidad total.

Enfríe inmediatamente el contenido hasta la temperatura apropiada para alimentar al bebé, sumergiendo el biberón en un recipiente con agua fría o con hielo. Para no contaminar el contenido, asegúrese de que el nivel del agua quede por debajo de la tapa del biberón.

No se recomienda utilizar el horno microondas para preparar o calentar tomas porque es posible que la fórmula no se caliente de manera uniforme y queden partes más calientes que podrían quemar la boca al bebé.

Compruebe la temperatura de la toma vertiendo unas gotas en el interior de la muñeca. La toma estará tibia, no caliente. Alimente al bebé. Deseche todo resto de la toma que no haya sido consumido en un plazo de dos horas.

Si necesita preparar tomas por adelantado para alimentar al bebé más adelante, habrá de preparar cada biberón por separado, enfriar los biberones rápidamente y meterlos en el frigorífico (a menos de 5ºC). Deseche toda toma refrigerada que no haya sido utilizada en 24 horas. Si no dispone de frigorífico, prepare las tomas a medida que las necesite.

Cómo calentar los biberones refrigerados:

Extraiga un biberón del frigorífico justo antes de utilizarlo.

Caliéntelo durante un máximo de 15 minutos. Puede hacerlo sumergiéndolo en un recipiente de agua caliente, cerciorándose de que el nivel del agua no llegue al borde de la tapadera. Agite el contenido para asegurarse de que se calienta de manera uniforme.

Compruebe la temperatura de la toma vertiendo unas gotas en la cara interior de la muñeca. Deseche todo sobrante recalentado que no haya sido consumido en un plazo de dos horas.

Lavar tras las tomas con agua y jabón, tanto los biberones como las tetinas y esterilizarlas.

Si no dispone de agua hirviendo, puede utilizar preparaciones para lactantes líquidas estériles. También puede preparar las tomas utilizando agua potable limpia a temperatura ambiente y administrar el alimento de inmediato. Las tomas preparadas con agua a menos de 70°C deben consumirse inmediatamente; no deben almacenarse para utilizarlas más adelante.

Deseche todos los restos de tomas al cabo de dos horas.

No se recomienda usar el biberón más allá del año de vida, cuando el niño ya puede alimentarse con cuchara o vaso.

Por encima de los 2 años, el uso de biberón se asocia con más problemas dentales.

El niño no debe quedarse dormido con el biberón en la boca por riesgo de caries y accidentes.

Si fuma, déjelo, es el mejor momento.

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