Un sueño de calidad y cantidad adecuado es vital para asegurar un correcto desarrollo psicomotor y una buena salud física, psíquica y emocional.
Debe dormir entre 11 y 14 horas cada día.
Mantener una rutina de sueño y comidas todos los días acostándolo y despertándolo sobre la misma hora. Evitar las siestas tardías (después de las 17h) o prolongadas (más de 2 horas)
Crear una rutina tranquila antes de la hora de dormir (baño, cena, cuento…), evitando juegos activos y el uso de pantallas (tablet, móvil)
Proporcionar un ambiente adecuado para dormir, sin exceso de calor ni frio, con oscuridad y escaso ruido ambiental.
El niño debe aprender a dormirse solo, acostarlo en la cama somnoliento pero no dormido.
Evitar acostarlo con hambre o después de cenas muy abundantes. Si queremos mantener una lactancia materna a demanda procurar que las tomas sean aburridas.
Todos tienen despertares naturales a lo largo de la noche; espere un tiempo antes de responder, evitando encender la luz y estimularlo. Puede hacer que el tiempo de respuesta sea más largo cada vez. Háblale de manera cariñosa, hay que evitar perder la calma o enfadarse. Recomendamos mantenerse firmes, y actuar siempre de la misma manera.
Consultar si por la noche le cuesta dormirse más de 30 minutos, se despierta más de 3 veces por noche y cuesta que se vuelva a dormir, ronca o hace pausas de apnea, tiene pesadillas o terrores nocturnos, cuesta demasiado despertarle por la mañana, se siente irritable, cansado y somnoliento o precisa “recuperar horas de sueño” los fines de semana.