El abuso sexual sucede a todas las edades, razas, clases sociales y religiones. El agresor puede ser alguien de su entorno, alguien a quien conoce y confía. A veces puede ser otro menor o adolescente.
Consejos que podrían ayudar a ser menos vulnerables al abuso sexual:
Compartir tiempo con vuestros hijos/as. Hacerles saber que les apoyaréis y protegeréis en cualquier situación.
Hablarles de las partes del cuerpo y genitales utilizando los nombres correctos (pene, testículos, vulva…) para que no sea un tema tabú y pueda hablar claramente si algo inapropiado ha sucedido.
Enseñarle a que nadie debe tocar sus partes íntimas que son las que cubre su ropa interior: sus órganos genitales y sus nalgas. También sus pechos, su espalda, abdomen y su boca. Tampoco deben pedirles que miren o toquen las partes íntimas de otra persona.
Explicarles la diferencia entre caricias “apropiadas/que están bien” (caricias que son agradables y bienvenidas) y caricias “no apropiadas/que no están bien” (que son invasivas, incómodas, no deseadas o dolorosas).
Se debe enseñar decir “NO” si alguien le intenta tocar o acariciar de forma que le haga sentir incómodo.
Indicarles que deben de alejarse de situaciones no seguras, y contar sus vivencias a un adulto de confianza.
Enseñarles a distinguir entre secretos buenos (sorpresas, un regalo,...) y malos (les hace sentir mal, sienten miedo o tristeza). El abusador intentará que guarden el secreto ganándose su confianza o con amenazas.
Deben informar a un adulto de confianza si alguien les ofrece regalos sin motivo aparente, les pide que mantengan secretos o trata de pasar tiempo a solas con ellos.
Explicarles que nadie debe mirarles, grabarles o fotografiarles desnudos, semidesnudos o en posturas que les hagan sentir vergüenza.
Estas reglas se aplican también con personas que conoce, e incluso con otros niños. Decir siempre NO, sea quien sea.
Explicarles que nunca deben irse con desconocidos ni abrir a puerta a extraños.
Conocer a los amigos y personas con las que el niño o niña suele pasar parte de su tiempo.
No dejarlos solos nunca. Asegurarse que siempre estén bajo el cuidado y la protección de una persona adulta de confianza.
Informarles de los adultos que pueden formar parte de su red de seguridad (padres, madres, maestros, policía, médico, etc.).
Puedes utilizar los siguientes recursos:
- Guía «Enseñe a su hijo La Regla de Kiko, para padres y educadores.
- Libro Kiko y la mano, para que sean los niños los que aprendan a protegerse.
- Fundación ANAR .Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo: Teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes: 900 20 20 10 (desde cualquier lugar de España) ó 116 111 (desde las Comunidades Autónomas de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Navarra, La Rioja, Madrid, Región de Murcia, y Ceuta y Melilla).