Un sueño de calidad y cantidad adecuado es vital para asegurar un correcto desarrollo psicomotor y una buena salud física, psíquica y emocional de su hija/o.
Debe dormir entre 11 y 13 horas cada día.
Mantener unos horarios regulares en comidas y sueño todos los días (variabilidad máxima de 1 hora entre diarios y festivos). Procurad que tome luz solar y practique ejercicio físico en las primeras horas del día.
Las siestas no deben de suprimirse, desaparecerán entre los 3 y 5 años. Eso sí, evitar las siestas tardías o prolongadas.
Programar y anunciar una hora adecuada de acostarse.
No acostarlo con hambre o después de cenas muy abundantes. Prescindan del consumo de bebidas/alimentos excitantes (chocolates, refrescos de cola…).
Mantener una ambiente oscuro y tranquilo, con temperatura confortable.
Durante las 2 horas previas al sueño, evitar actividades vigorosas y el uso de pantallas ( TV, Tablet, móvil,..).
Realizar una rutina presueño (por ejemplo: baño, pijama, cuento) procurando finalizarla siempre en el dormitorio.
No potenciar la angustia o los miedos, aludiendo a “cocos, fantasmas, hombres del saco…”.
Si de modo esporádico existen dificultades para dormir, no hay que reñir o gritar al niño, sino transmitirle seguridad y tranquilidad. El mensaje que intentamos trasmitir es: “eres capaz de disfrutar durmiendo solo”.
Consultar si por la noche le cuesta dormirse más de 30 minutos, se despierta más de 2 veces por noche, ronca o hace pausas de apnea, tiene pesadillas o terrores nocturnos , cuesta demasiado despertarle por la mañana, se siente irritable, cansado y somnoliento o precisa “ recuperar horas de sueño” los fines de semana.