Alimentación complementaria

Submitted byFJgarrido onDom, 09/11/2022 - 23:16

Cuándo se puede iniciar alimentos distintos de la LM

La mayoría de las sociedades científicas, recomiendan una lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida. Desde los 6 meses debe complementarse (que no sustituir) las tomas de pecho con otros alimentos.

En casos seleccionados (inicio laboral de la madre, por ejemplo), se puede iniciar la alimentación complementaria antes de los 6 meses, pero nunca antes de los 4 meses ni más tarde de los 7 meses.

Para el inicio de la alimentación complementaria el bebé necesita:

  • Mantener la postura de sedestación con apoyo.
  • Ser capaz de coger la comida con la mano y llevarla a la boca.
  • Haber desaparecido el reflejo neonatal de extrusión.
  • Debe presentar interés activo por la comida.

La destreza psicomotora que permite manejar y tragar de forma segura los alimentos aparece en torno a los 4-6 meses.

Ser requiere una maduración neurológica, renal, gastrointestinal e inmune que permita la alimentación complementaria.

Riesgos a corto plazo de la introducción precoz de la alimentación complementaria:

  • Riesgo de atragantamiento por falta de desarrollo neurológico para manejar semisólidos.
  • Aumento de infecciones.
  • Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
  • Sustitución de tomas de leche materna por otros alimentos menos nutritivos.

Riesgos a largo plazo de la introducción precoz de la alimentación complementaria:

  • Aumento del riesgo de alergias alimentarias y de intolerancia al gluten.
  • Aumento del riesgo de obesidad, que se mantiene en etapas posteriores de la infancia
  • Aumento del riesgo de eccema atópico.
  • Aumento del riesgo de diabetes mellitus tipo 1
  • Mayor riesgo de destete precoz

Riesgos de la introducción tardía (más tarde de 8-10 m) de la alimentación complementaria:

  • Riesgo de carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
  • Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
  • Peor aceptación de nuevas texturas y sabores, con riesgo de problemas en la adquisición de una buena relación con la comida.
  • Mayor posibilidad de alteración de habilidades motoras orales.
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