Las tomas nocturnas se asocian de forma significativa con una mayor duración de la lactancia materna, aunque puede resultar muy cansado.
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Es peligroso dormir con el bebé en brazos, en un sofá o en una silla, así como dejarlo solo en una cama o en un sofá, compartir la cama con otros hermanos, o personas que no sean sus padres, o junto a animales domésticos.
Dormir en la misma cama con el bebé es seguro si:
Es un nacido a término y sin problemas importantes de salud.
Toma lactancia materna exclusiva y a demanda.
Los padres no padecen obesidad mórbida, no fuman ni consumen bebidas alcohólicas, drogas o medicamentos que modifiquen el estado de alerta.
El bebé duerme boca arriba.
Duerme con ropa ligera, con la cabeza destapada y la temperatura de la habitación no supera los 20ºC.
El colchón es firme, no hay edredones pesados, mantas eléctricas, almohadones, peluches…
No hay espacios por donde el bebé pueda caerse o quedar atrapado.