La exposición excesiva a los rayos del sol está asociada al desarrollo de cáncer de piel.
La disminución de la exposición solar es la medida más eficaz para impedirlo.
Acostumbraos a no exponeros al sol en las horas centrales del día, a buscar la sombra y a poneros gorras, ropa que proteja de los UV y gafas de sol.
Si no podéis evitar la exposición solar directa o indirecta (reflejados en agua, arena o nieve) tenéis que aplicaros protector solar sobre la piel no cubierta.
Este protector debe ser de amplio espectro. Hay que ponérselo 10-20 minutos antes de la exposición al sol y luego aproximadamente cada 2-3 horas.
Tened en cuenta que los protectores son para que el sol haga menos daño, pero nunca para aumentar el tiempo de exposición.
Para todas estas recomendaciones hay que tener en cuenta el tipo de piel que tenéis. Las personas de piel más clara tienen mucho más riesgo que los de piel más oscura y lógicamente si tenéis la piel mas clara debéis de ser más estrictos con la protección.