La exploración cardiovascular se beneficia de seguir una secuencia habitual que reduzca al mínimo las omisiones, no es una exploración aislada, sino complementaria con el examen general del paciente que incluya la palpación de pulsos en las cuatro extremidades*, la inspección y palpación torácica, la auscultación pulmonar y la exploración del abdomen del niño.
Se recomienda seguir la secuencia clásica: inspección, palpación y auscultación.
1. Inspección. Signos y síntomas sugerentes de cardiopatía como esfuerzo respiratorio, palidez, sudoración profusa, cianosis.
2. Palpación del tórax en focos precordiales clásicos y en el hueco supraesternal buscando dónde late la punta del corazón y la presencia o ausencia de soplos palpables (frémito).
3. Auscultación cardiaca. Una auscultación cardiaca correcta ha de hacerse en las condiciones más favorables posibles (p ej. en brazos).
Es importante estar atento de manera sistemática a la frecuencia cardiaca (tabla 1). (En el neonato, los límites de FC van desde 80-170 l/m.), el ritmo (tabla 2) tonos cardiacos y la presencia de soplos.
Los soplos cardiacos se clasifican por su intensidad (1/6 a 6/6), foco y fase del ciclo (sistólico o diastólico). A partir de 3/6 suelen ser patológicos. A partir de 4/6 se acompañan de frémito. Los grados 5 y 6 se auscultan sin necesidad de aplicar el fonendo en la pared torácica. La presencia de soplos diastólicos, con frémito o intensidad mayor de 3/6, de larga duración son habitualmente patológicos y deben ser estudiados por el cardiólogo. La presencia de soplos sistólicos suaves sin repercusión clínica en los primeros días puede ser debidos al flujo a través del ductus en cierre, a estenosis de ramas pulmonares neonatales*), o funcionales.
En caso de la detección de un soplo de características inocentes en pacientes menores de 1 año, aconsejamos revalorar en 2-3 meses (pudiéndose hacer coincidir con la siguiente revisión en el centro de salud). Si se ausculta el soplo en dos ocasiones separadas por un período de 2-3 meses, sin infección intercurrente en ninguna de ellas, se recomienda la derivación a Cardiología pediátrica.
*Pulsos periféricos. Siempre se debe explorar en todo niño que vemos por primera vez, La palpación comparativa de los pulsos en las extremidades inferiores y superiores servirá para detectar la diferente amplitud entre estos con el fin de descartar coartación, interrupción de arco aórtico o hipoplasia de ventrículo izquierdo. La existencia de unos buenos pulsos femorales en el neonato cuando el ductus está permeable, no excluye situaciones patológicas. En caso de sospechar coartación de la aorta debe medirse la presión en las cuatro extremidades. La tensión arterial en las piernas es en condiciones normales es superior a la de los brazos, la inversión de esta relación es patológica e implica la presencia de obstrucción izquierda (Una diferencia > o= a 20mmHg se considera patológica).
*Soplo por estenosis de las ramas pulmonares.
Muy frecuente en el neonato, es de tipo sistólico eyectivo, suave (generalmente 2/6), auscultado en el borde esternal izquierdo superior y, lo que más ayuda a su diagnóstico, se irradia notoriamente y en forma simétrica a los espacios subclaviculares, axilas y dorso. Corresponde al ruido normal provocado por el flujo sanguíneo a nivel del origen de las ramas pulmonares, dada la angulación de estas respecto al tronco pulmonar y a que son más estrechas en esta época de la vida. Persiste suave hasta los 3 a 6 meses, hasta alcanzar las ramas su tamaño normal.