La exploración cardiovascular se beneficia de seguir una secuencia habitual que reduzca al mínimo las omisiones, debe incluir la palpación de pulsos en las cuatro extremidades, la inspección y palpación torácica, la auscultación pulmonar y la exploración del abdomen del niño.
Se recomienda seguir la secuencia clásica: inspección, palpación y auscultación.
Se clasifican por su intensidad (1/6 a 6/6), foco y fase del ciclo (sistólico o diastólico). A partir de 3/6 suelen ser patológicos, A partir de 4/6 se acompañan de frémito. Los grados 5 y 6 se auscultan sin necesidad de aplicar el fonendo en la pared torácica.
En caso de la detección de un soplo de características inocentes en pacientes mayores de 12 meses, si el soplo no tiene signos de alarma, podrá ser manejado desde su pediatra de zona sin necesidad de valoración cardiológica.
Debe realizarse la palpación del pulso en las cuatro extremidades, y observar si son simétricos. Ante la sospecha de obstrucción izquierda debe medirse la tensión arterial en las cuatro extremidades, dado que la percepción de pulsos en extremidades inferiores no descarta coartación debido al desarrollo de colaterales a esta edad.