Exploración cardiológica

Submitted byadmin onMié, 06/22/2022 - 10:28

La exploración cardiovascular se beneficia de seguir una secuencia habitual que reduzca al mínimo las omisiones. Debe incluir la inspección y palpación torácica, la auscultación pulmonar y la exploración del abdomen del niño.

Se recomienda seguir la secuencia clásica: inspección, palpación y auscultación

1. Inspección. Buscaremos signos y síntomas sugerentes de cardiopatía como esfuerzo respiratorio, palidez, sudoración profusa, cianosis.

2. Palpación del tórax en focos precordiales clásicos y en el hueco supraesternal buscando dónde late la punta del corazón y la presencia o ausencia de frémito.

3. Auscultación. Es importante estar atento de manera sistemática a la frecuencia cardiaca (variable en función de la edad) (tabla 1) y el ritmo (tabla 2) tonos cardiacos y la presencia de soplos (tabla 3)*.

Los valores de FC de adultos se alcanzan sobre los 15-16 años.

Los soplos cardiacos se clasifican por su intensidad (1/6 a 6/6), foco y momento del ciclo cardiaco (sistólico o diastólico). A partir de 3/6 suelen ser patológicos. A partir de 4/6 se acompañan de frémito. Los grados 5 y 6 se auscultan sin necesidad de aplicar el fonendo en la pared torácica.

En adolescentes sanos bien entrenados, la frecuencia cardíaca es baja, el choque apexiano puede ser impulsivo y pueden auscultarse un tercer ruido (R3) debido al relleno ventricular rápido en proto diástole y un soplo sistólico eyectivo aórtico inocente.

Gran parte de los soplos cardiacos de características simples en niño asintomático de intensidad menor de 3/6 descubiertos en una exploración sistemática son de carácter funcional o inocente.

Soplo inocente. El 80 % de los niños tienen soplos inocentes en algún momento de su infancia. El más frecuente el soplo vibratorio de Still aunque existen también soplos inocentes aórtico, pulmonar y carotídeo o supraclavicular. Todos ellos son sistólicos, de carácter vibratorio o musical, más audible en decúbito que en posición sentado.