En los lactantes los medicamentos deben administrarse siempre de manera segura, la
Debe evitarse la automedicación y los medicamentos que han sido recetados para otra persona (niño o adulto), debe ser siempre indicado por su pediatra previamente.
Las dosis deberán estar ajustadas para la edad y peso de su hijo/a así como para la patología concreta que presenta en ese momento. Puede anotar la dosis y frecuencia fuera del envase para así evitar errores
La dosis debe medirse de manera exacta con una jeringuilla, algunos envases suelen aportar su propio cuentagotas (sólo si viene con el mismo frasco).
Lávese bien las manos antes y después de su administración.
No se recomienda diluir los medicamentos en el biberón ni mezclarlos con alimentos principalmente calientes. Si los niños no quieren la medicina puede intentar administrarla con alimentos blandos.
Verifique que ha comprado el medicamento correcto, algunos frascos tienen el mismo aspecto y distinta concentración.
Tras el tratamiento elimine el resto en el contenedor de la farmacia. En los envases multidosis (colirios, jarabes, pomadas, etc) anote la fecha de apertura del mismo (la duración suele ser un mes, compruébelo en el prospecto).
Los adultos que cuiden del lactante deberán conocer el tratamiento y evitar olvidar y/o duplicar dosis.
Si tiene alguna duda antes de administrar un tratamiento, su hijo se vomita o escupe una dosis o no se objetiva una mejoría a pesar del tratamiento