Los dientes suelen comenzar a salir a los seis meses, pero es muy variable. Pueden producir pequeñas molestias como inquietud, mas salivación o irritación de las encías. Dadle objetos que pueda morder sin peligro (mordedores), y analgésicos solo si le duele mucho y no le deja dormir. Evitad las cremas o geles con anestésicos para frotar en las encías porque pueden ser tóxicos.
Se desaconseja endulzar el chupete y los alimentos del bebé, así como el consumo de zumos y bebidas azucaradas (especialmente en menores de 1 año). Tampoco es conveniente que se duerma succionando el pecho o el biberón debido a que el acúmulo de azúcares durante largo tiempo favorece la aparición de caries.
Evitad la transmisión al bebé de las bacterias cariógenicas a través de la saliva, con gestos como chupar su chupete o biberón, beber de su vaso o comer de su cuchara y soplar su comida para enfriarla.
La succión no nutritiva (como chupar el chupete o los dedos) es un comportamiento tranquilizador que es normal en el desarrollo temprano, aunque puede convertirse en un hábito si persiste más allá de los 12 a 18 meses de edad.
Hay que limpiarle los dientes al bebé desde que salen. Después del desayuno y antes de acostarlo. Es aconsejable hacerlo tras las tomas, especialmente tras las nocturnas.
El primer cepillo será blando y de un tamaño apropiado al de su boca. Ponedle una pequeña cantidad (tamaño de un grano de arroz o una capa fina que cubra la mitad de su cepillo) de pasta fluorada infantil (1000 partes por millón).