Elegir bien la guardería: equipamiento, actividades, ubicación, entorno, ratio número de niños/profesionales, etc. Debe cumplir los requisitos administrativos y de seguridad que exige la ley.
Informar a los profesores de cualquier particularidad del menor: enfermedades crónicas, alergias, problemas psicomotores, e incluso, sobre conflictividad familiar. Los profesores tendrán un plan de emergencia preparado si fuera necesario, y también, alertarán de problemas que puedan detectar.
A esta edad es frecuente que aparezca miedo a los desconocidos y rechazo a la separación de su madre/padre o de los cuidadores habituales (ansiedad de separación). Para atenuarlo es bueno seguir un periodo de adaptación que les de seguridad.
Preparar al menor unos días antes del inicio para que toda la familia se vaya adaptando a la nueva situación. Es un momento de gran importancia en la vida del lactante y de su familia.
El camino a la guardería tanto si se va andando como en medio de transporte debe hacerse con total seguridad. En el coche el menor debe ir con un sistema de retención. Evitar las prisas.
Cuando el menor no esté bien (tiene fiebre, diarrea, malestar, etc.) mejor no llevar a la guardería. Tener en cuenta que el primer año de guardería el número de infecciones aumentará y que a veces obligará a dejar al menor en casa.
No olvidar que las vacunas constituyen una de las mejores medidas para proteger la salud de los menores y de los demás.