En la búsqueda de su identidad y orientación sexual, es importante su físico, su imagen, como se ven.
Suelen tener cambios de humor y de estado de ánimo.
Les puede costar controlar las reacciones ante un contratiempo.
Las relaciones familiares pueden ser conflictivas.
Suelen mostrar poco afecto a los padres. Pueden incluso tener conductas de oposición y negativismo y ser muy críticos con los defectos.
En general les importa mucho la opinión de los amigos.
Son capaces de hacer razonamientos y reflexiones complejas, y tienen claro el concepto de lo bueno y lo malo.
Se suelen cuestionar todo, muy críticos, lo que hace que los veamos como “rebeldes”.
Pueden ser muy creativos a través de la música, el arte, la poesía, el deporte.
Qué hacer como padres
Hablar de las normas y límites, que se siguen en casa. Dejar claro que el motivo es la adecuada convivencia en la familia, no es para fastidiarle.
Ser claro en cuanto a metas y expectativas, como por ejemplo, sacar buenas notas, y que su hijo diga cómo se propone llegar a esas metas.
Hablar de forma directa cuando le hable de temas delicados como las drogas, el alcohol, el hábito de fumar y las relaciones sexuales. Pida su opinión y escúchele.
Es importante escuchar las opiniones de su hijo, respetarlas y tener en cuenta sus ideas y sentimientos, así sabrá que le escucha.
Conocer a los amigos, mostrar interés por sus actividades escolares y extraescolares.
Valora sus cualidades, y elogia sus logros aunque sean pequeños.