Lo más importante es conseguir hábitos saludables en alimentación. Con una dieta variada.
Se recomienda el consumo diario de alrededor de 500 mililitros de productos lácteos.
Estimular el consumo de hortalizas, frutas y legumbres.
Consumir pescado no ofreciendo hasta los 10 años pescados grandes procedentes del Mediterraneo (Atún, pez espada, emperador, aguja,…) por su contenido en metales y mercurio. A partir de los 10 años se puede consumir en pequeñas cantidades.
Los cereales mejor integrales.
Beber abundante agua evitando el consumo de bebidas azucaras como zumos procesados y refrescos.
Limitar el consumo de sal y azúcar.
Consumir pocos alimentos procesados y ultraprocesados evitando los snacks y chucherías.
Comer en familia cuando sea posible.
Hacer responsable al menor de su alimentación, participacipando en la compra y cocinado.
La adolescencia es una época de intensos cambios produciéndose un gran brote de crecimiento lo que conlleva un aumento del apetito para obtener las calorías suficientes. Reforzar y aumentar el consumo de lácteos para fabricar una masa ósea adecuada para el futuro y potenciar el consumo de alimentos ricos en calcio y hierro.