Tienes que conocer que la exposición excesiva a los rayos del sol está asociada al desarrollo de cáncer de piel.
La disminución de la exposición solar es la medida más eficaz para prevenir el cáncer de piel. Acostúmbrate a no exponerte al sol en las horas centrales del día, a buscar la sombra y a ponerte gorros de ala ancha, ropa que proteja de los UV y gafas de sol.
Si no puedes evitar la exposición solar directa o indirecta (UV reflejados en agua, arena o nieve) debes aplicarte protector solar sobre la piel no cubierta.
Este protector debe ser de amplio espectro (UVB, UVA), con un FPS 30 o superior, de filtros inorgánicos o físicos (óxido de cinc o dióxido de titanio), póntelo 10-20 minutos antes de la exposición al sol y luego aproximadamente cada 2-3 horas si sigues expuesto. Para no empeorar el acné, usa cremas protectoras adecuadas para adolescentes “no comedogénicas”.
Ten en cuenta que los protectores son para que el sol haga menos daño, pero nunca para aumentar el tiempo de exposición.
Está prohibido el uso de las camas bronceadoras de rayos UV en la legislación española por debajo de los 18 años, ademas no es recomendable con tu edad.
Para todas estas recomendaciones hay que tener en cuenta el tipo de piel que tienes, llamado técnicamente fototipo. Los fototipos de piel más clara tienen mucho más riesgo que los de piel más oscura y lógicamente los que tenéis más riesgo debéis de ser más estrictos con la protección.