El habla es la producción expresiva de sonidos (capacidad de producir lenguaje oral) e incluye la articulación, la fluidez, la voz y la calidad de resonancia de un individuo.
- Identifique la presencia de
factores de riesgo para problemas con el habla(Anexo 1). Supervise el desarrollo del lenguaje en cada control de salud hasta los 6 años de edad dentro de la valoración general del desarrollo psicomotor (escala de Haizea-Llevant).- Identifique si las posibles variaciones que presenta son rasgos evolutivos o patológicos
teniendo en cuenta los hitos del desarrollo normal del lenguaje (Anexo 2) . - Pregunte a la familia en cada control de salud sobre el desarrollo del niño en relación con la comunicación, al habla y al lenguaje, dejando que se expresen espontáneamente y por medio de preguntas dirigidas relacionadas con los hitos evolutivos del desarrollo del lenguaje.
Intente observar el lenguaje en su lengua materna y qué entornos plurinlingües pueden asociarse a un inicio tardío en la adquisición.En los casos de sospecha de problemas de comunicación y lenguajedetecte signos de alerta entre 2 y 5 años (anexo 3,4,5). - En los casos en que detecte signos de alerta o alteración en el desarrollo del lenguaje y/o estén afectadas varias áreas del desarrollo psicomotor, debe descartar hipoacusia, trastorno del espectro autista y otros trastornos graves del desarrollo.
Ante un niño con factores de riesgo y/o señales de alarma, se debe realizar una
Bibliografía
García Cruz JM, González Lajas JJ. Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria. Trastornos del lenguaje y de la comunicación. AEPap. 2018 (en línea) consultado el 18/03/2022. Disponible en algoritmos.aepap.org.
SERVICIO DE SALUD DE LAS ISLAS BALEARES. Programa de Salud Infantoadolescente. Palma, 2018.
Antecedentes familiares de alguna alteración del lenguaje.
Otitis recurrentes o infecciones respiratorias frecuentes, principalmente en los dos primeros años de vida.
Con un bajo tono de los órganos fonoarticulatorios (respiradores bucales, con tendencia a la protrusión lingual, que no controlan el babeo más allá de los 24 meses, uso prolongado del chupete o que se chupan el dedo (pasados los 15 meses).
Niños con problemas de alimentación, ya sea de succión en los primeros meses, con el paso de líquido a papilla en torno al sexto mes (atragantamiento) o a la masticación,
Niños “excesivamente tranquilos”, en los que los hitos motores emergen retrasados o ligeramente enlentecidos para su edad.
Niños excesivamente inquietos, definidos por las propias familias como “muy independientes”, “que tienden a ir a lo suyo”, “que no responden a su nombre”, “con dificultades o desinterés en la relación social”, “que presentan múltiples rabietas incontroladas”
Niños con dificultad en la fluidez de su habla más allá de los cinco años, prestando especial atención en edades más tempranas, si existen antecedentes familiares o problemas de socialización por parte del niño.
Niños inmersos en un entorno bilingüe, con dificultad de relación con sus iguales o dificultad para comunicarse en los distintos entornos en los que se desenvuelven.
24-30 meses. Frases de 3 elementos, más de 200 palabras, obedece 2 órdenes, la mitad del lenguaje es inteligible.
30-36 meses. Frases de 4 elementos, usa pronombres.
3 años. Tres cuartas partes del lenguaje es inteligible, hace preguntas, sabe alguna canción, entiende relatos.
4 años y medio. Sintaxis clara, lenguaje inteligible.
Anexo 3.
- Ausencia de palabras simples.
- Uso de menos de cuatro o cinco consonantes.
- No responde a denominación de objetos o acciones familiares (sin apoyo gestual), fuera de contexto.
- No comprende ordenes simples (referidas a objeto o acción).
- Ininteligibilidad de la mayor parte de sus producciones.
- Ausencia de combinación de dos palabras.
- Lenguaje ecolálico (repite todo lo que dice).
- Falta de integración con los demás.
- Juego restringido o repetitivo.
- Frustración en situaciones comunicativas.
- Problemas en la masticación, falta de control en el babeo.
- Habla ininteligible fuera de su contexto natural.
- No imitación de silabas.
- Dificultad para emitir frases de dos elementos (incapacidad en el uso de tres).
- Falta de adjetivos y/o pronombres.
- No realiza preguntas del tipo: ¿qué? o ¿dónde?.
- Incapacidad para expresar lo que está haciendo.
- Compresión limitada (no reconoce el uso de los objetos.
- Incomprensión de frases fuera de contexto.
- No muestra interés en jugar con otros niños.
- No pronuncia la sílaba o la letra final de las palabras (por ejemplo, dice “ga” en vez de “gato”).
- Le cuesta encontrar la palabra adecuada para expresar sus ideas (confusión en vocabularios pertenecientes a la misma familia “cuchara, cuchillo-silla, mesa”).
- No pronuncia bien la mayoría de los sonidos del lenguaje.
- Uso de frases de tres palabras o menos.
- Omisión de nexos, pronombres, artículos o verbos en las frases.
- Vocabulario reducido (uso frecuente de términos como “este”).
- No responde al ¿qué? o al ¿dónde?, referidos a historias familiares.
- Dificultad para narrar sucesos que le han ocurrido.
- Tiene dificultad en comprender, cuando las frases son largas, complejas o su significado es abstracto.
García Cruz JM, González Lajas JJ. Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria. Trastornos del lenguaje y de la comunicación. AEPap. 2018 (en línea) consultado el 18 /03/2022. Disponible en algoritmos.aepap.org https://algoritmos.aepap.org/algoritmo/49/trastornos-del-lenguaje-y-de-la-comunicacion
Peñafiel Puerto M. Indicadores tempranos de los trastornos del lenguaje. En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2015. Madrid: Lúa Ediciones 3.0: 2015. p. 291-303. https://www.aepap.org/sites/default/files/cursoaepap2015p291-303.pdf
Indicadores tempranos de los trastornos del lenguaje. Form Act Pediatr Aten Prim. 2012;5;40-6. https://fapap.es/articulo/190/indicadores-tempranos-de-los-trastornos-del-lenguaje