La exploración cardiovascular se beneficia de seguir una secuencia habitual que reduzca al mínimo las omisiones, debe incluir la palpación de pulsos en las cuatro extremidades, la inspección y palpación torácica, la auscultación pulmonar y la exploración del abdomen del niño.
Se recomienda seguir la secuencia clásica: inspección, palpación y auscultación.
Inspección. Buscaremos signos y síntomas sugerentes de cardiopatía como esfuerzo respiratorio, palidez, sudoración profusa, cianosis.
Palpación del tórax en focos precordiales clásicos y en el hueco supraesternal buscando dónde late la punta del corazón y la presencia o ausencia de soplos palpables (frémito).
Auscultación cardiaca. Una auscultación cardiaca correcta ha de hacerse en las condiciones más favorables posibles, con el paciente tranquilo y en reposo. podemos comenzar por la auscultación en brazos de la madre.
Explorar sistemáticamente: La frecuencia cardiaca (variable en función de la edad) (tabla 1) y el ritmo (tabla 2) tonos cardiacos y la presencia de soplos (tabla 3).
Pulsos periféricos. Siempre se debe explorar en todo niño que vemos por primera vez. La palpación comparativa de los pulsos en las extremidades inferiores y superiores servirá para detectar la diferente amplitud entre estos con el fin de descartar coartación, interrupción de arco aórtico o hipoplasia de ventrículo izquierdo. Es conveniente la toma de tensión arterial en ambas extremidades para confirmación en lactantes. La tensión arterial en las piernas es en condiciones normales superior a la de los brazos, Se considera patológico una diferencia de más de 20mmHg (mayor en ES>EI).